Cuando Suzy tenía dos años, su padre no dejaba de grabarla — los balbuceos, las primeras palabras, las risas que duraban tres segundos y luego desaparecían.
Le dio esas grabaciones a un amigo músico y le hizo una simple pregunta : ¿puedes hacer algo con esto?
Lo que volvió no era una nana ni un homenaje. Era una canción — construida desde su voz, hecha para durar más que las grabaciones mismas.
Esa fue la primera canción. Así sonó.